Principado de Mónaco, el lujo en su máxima expresión

· 10 marzo, 2015

Cuando preguntas a cualquier persona si conoce el Principado de Mónaco, probablemente solo lo asocien a los grandes premios de automovilismo, y no es para menos, ya que este es un destino tan exclusivo, que solo los más afortunados pueden visitarlo. Únete a nosotros para conocer un poco de este paradisíaco lugar.

El Principado de Mónaco, un lugar pequeño en tamaño pero grande en belleza y lujo

El Principado de Mónaco es el segundo estado más pequeño de la tierra –apenas 2,02 kilómetros cuadrados- pero al mismo tiempo el de mayor densidad poblacional a nivel mundial. Esto quizás se deba a que los más ricos y famosos quieren y tienen un espacio en esta locación –tiene la mayor concentración de millonarios y billonarios de la tierra-, algo simplemente increíble.

El paisaje del Principado de Mónaco, es una mezcla perfecta entre la belleza de la Riviera Francesa y el Mar Mediterráneo –las cuales son sus fronteras- lo que aunado a la arquitectura ostentosa, crean una combinación que estremece hasta los gustos más exigentes.

La Villa Mónaco

Recorriendo las hermosas calles del principado, llegamos al casco antiguo de la ciudad, en la que quedamos maravillados con la cantidad de edificios centenarios que guardan grandes historias. Una de las cosas más emocionantes y que nos conectaron con el lugar, fue recorrer sus estrechos callejones.

Monaco 5

Al culminar nuestro recorrido, llegamos al lugar de confluencia de las plazas Saint Nicolas y Placette Bosio, ambas dignas de pertenecer a esta hermosa locación. También pudimos observar la imponente Capilla de la Misericordia y la Catedral de Mónaco. Nuestros ojos estaban maravillados.

Mónaco 2

Siguiendo el recorrido, tuvimos la suerte de arribar a la plaza del palacio, en esta fuimos testigos de un evento muy simbólico, el cambio de los guardias de honor, esto nos hizo remontarnos a las épocas pasadas en las que estos formalismos, eran muy importantes.

En el camino, al llegar a la avenida San Martín, hallamos el Museo Oceanográfico de Mónaco, un lugar de ensueño dedicado a la investigación submarina, entre sus maravillas está el arrecife de coral más importante del mundo. Por si fuera poco, este museo fue dirigido por uno de los investigadores del mundo subacuático más famoso de todos los tiempos –Jacques Cousteau-, algo inmejorable.

El Gran Casino de Monte-Carlo

Monaco 3

Uno de los principales atractivos de Mónaco son sus espectaculares recintos para los juegos de azar, el lugar más representativo es el Casino Monte-Monte Carlo, no solo por ser el más grande y famoso del principado, sino que además tiene una edificación y una decoración increíble. Este espacio, además posee una larga historia, ya que fue construido en 1863, época en la que se ponía el máximo de lujo en todo lo que se construía.

Cuando nos acercamos a este edificio, simplemente quedamos asombrados de su belleza y resplandor, una combinación perfecta que invita a entrar y probar la suerte.

Fontvieille

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Asombrado por los escenarios que nos ofrece el principado, por casualidad, llegamos a Fontvieille, conocido como el barrio de alta tecnología de Mónaco. Esto se debe a que fue construida en un lugar artificial, una conquista del hombre sobre el mar.

Además de su belleza y la ingeniería aplicada para construirlo, es la cuna de varias empresas de última tecnología y no contaminantes.

Recorriendo esta zona, pudimos admirar varios museos, entre los más llamativos están el Naval en el que pudimos admirar cientos de maquetas de las embarcaciones más famosas; y el museo de las estampillas y las monedas, en el que pudimos admirar la belleza de cientos de piezas de este tipo.

Por último, no pudimos dejar de lado nuestro asombro con la cantidad exorbitantes de superautos de lujo apilados en cada rincón del principado, es una experiencia única.

Monaco 6

Cada rincón de Mónaco exuda exotismo y opulencia, quizás hayan pocos lugares en el mundo que tengan una combinación tan perfecta como esta.

Imágenes cortesía de Tatyana A., Pedro Szekely, christian teillas, Jacob Surland, Ben Zibble y Romain Drapri