Disfrutar de la belleza napolitana recorriendo la costa Amalfitana

· 21 septiembre, 2013

Tomar un café en lujosas terrazas napolitanas, saboreando un hojaldre de ricota y contemplar al sol poniente extendiendo su dorada estela marina, invitándonos a zambullirnos bajo las estrellas. Pasear a la luz del sol entre aromas a mozarela horneada y huertos limoneros. Hablamos de turismo por la bella Italia, de recorrer su costa Amalfitana al sur de Nápoles.

Parajes que quitan el aliento, suspiros entre curvas al encontrar entre montaña y mar toda una suerte de paisajes románticos. Mar y sol, viñas y estrellas, barquitos varados y calles estrechas. Así es Positano, uno de tantos pueblitos costeros de la costa Amalfitana.

Visitando Positano

Llegamos de Nápoles a Positano, nuestro punto de partida. En verano se ve desde el mar como un hormigueo de lujosos autos, que sube y baja por la estrecha calzada que se contonea por la costa. Desde la carretera el paisaje es más amplio, con veleros y yates varados en la bahía del lugar.

Pedro Prats

Los turistas dejan sus coches en lo alto del pueblo para descender por sus callejas punto en blanco, morenitos y hambrientos, después de un intenso día de playa para degustar los manjares de la tradicional cocina napolitana y los frutos del mar de esta tierra marinera.

Brillan las estrellas y la luna, reflejadas al son de las olas, mientras la montaña se ilumina de colores, aromas y música italiana. También capitanes y marineros dejan sus embarcaciones de recreo, para ascender desde el puerto y disfrutar de las viandas que, tras la dura faena, los lugareños extrajeron de sus amadas aguas mediterráneas.

Recorrer la costa Amalfitana

Después de visitar algunas tiendas de diseño y alguna que otra joyería sofisticada, partimos de Positano en dirección Amalfi. Conducir de día es jugarse la vida, el paisaje tan atrayente y hermoso desde los acantilados por una carretera tan estrecha nos impulsa a mirar de reojo. La fila de vehículos no permite muchas paradas y el copiloto extasiado se suele hacer el loco…

Los árboles frutales y campos de vid adornan las terrazas agrícolas, con aromas de azahar y de buen vino, que nos seducen a probar el jugo de la uva en el camino. Días luminosos y trasparentes que nos permiten divisar en la lejanía a la idílica isla de Capri. Pero seguimos bordeando una costa de encanto, de luz y vida, hasta llegar a Amalfi, capital de leyenda, enclave turístico incrustado en la montaña, tan naturalmente que no se sabe donde empieza uno y termina la otra.

Costeando hermosuras

Amalfi es la ciudad más grande e influyente en el recorrido de toda la costa Amalfitana que va desde Positano hasta Vietri Sull Mare. El turismo le ha devuelto la prosperidad de antaño, gentes que buscan el disfrute y el diversión en tan maravilloso enclave.

topo

No deberíamos perdernos en este recorrido entre pueblo y pueblo: el camino de los Dioses, los jardines de Villa Cimbrone, el Duomo de Amalfi y su molino de papel, las iglesias de Praiano, la villa Rufolo de Ravello, el convento de Santa Maria en Maiori, y todas esas calas secretas bajo cortados de 200 metros, recovecos aun vírgenes fáciles de explorar con barco, que les están esperando.

Imágenes por cortesía de Gerardo, Pedro y Topo.