Descubre con nosotros los cafés históricos más famosos de Milán

· 25 enero, 2016

Milán es una de las ciudades más importantes de Italia, todo un motor económico y cultual del país. Resalta en especial por ser una urbe moderna y vanguardista, donde se integra a la perfección su hermoso conjunto monumental e histórico con su arquitectura más sofisticada y futurista, en la que destacan sus exclusivos y altos rascacielos, y otros edificios de cristal y hierro.

Esta gran ciudad dispone de los mejores y variados servicios que ofrecen al ciudadano y visitante con las más altas condiciones de calidad. Entre ellos se encuentran una gran cantidad de establecimientos como hoteles, restaurantes y las mejores cafeterías. Precisamente hoy vamos a visitar sus cafés históricos, locales de leyenda que han sido testigos del paso del tiempo y desarrollo de Milán, y a los cuales te invitamos a visitar.

El café Biffi, uno de los cafés históricos de Milán

Autor: Andrew3000
Autor: Andrew3000

El café Biffi es uno de los establecimientos más famosos de Milán. Tiene la condición de ser el café más antiguo, ya que fue inaugurado en el año 1867 por el entonces confitero de la realeza, Paolo Biffi.

El café Biffi se encuentra en un lugar privilegiado, en la Galería Víctor Manuel II que une la Piazza del Duomo con la Piazza della Scala, justo en la zona que forma el octógono central. El local fue abierto con motivo de la llegada del rey Víctor Manuel II y como conmemoración de la anexión de la Lombardía a la Piemonte, el 15 de septiembre de 1867.

Paolo Biffi fue el creador del rico y célebre panettone italiano, pero además de otras exquisiteces y tortas, por las que el café se hizo célebre y muy concurrido.

Autor: Daniel Chong Kah Fui דניאל 張家輝
Autor: Daniel Chong Kah Fui דניאל 張家輝

Hoy en día el restaurante se encuentra gestionado por Tarcisio De Bacco y Gianni Valazza, prestigiosos nombres en la historia de la restauración y hostelería de Milán. Ellos han tratado de conservar sin cambios los sabores que hicieron famoso este café.

En los que destaca además de la repostería, los platos como el risotto, la chuleta, el tuétano, la carne de Biffi o nodino con crema y champiñones. El ambiente es el mismo que antaño, en que se conserva hasta la misma disposición de las mesas, resultando un ambiente de lo más agradable y acogedor.

El café Zucca

Autor: Richard Moross
Autor: Richard Moross

El café Zucca es otro café histórico de Milán. Abrió sus puertas al público en el año 1867. Se encuentra también en la Galería Víctor Manuel II, haciendo coincidir su horario con el propio de la Galería. Este establecimiento es todo un símbolo de la ciudad y su historia está prácticamente unida a la misma.

El hecho de estar tan cerca del famoso Teatro de la Scala, propició que este café fuera visitado desde sus comienzos por importantes personalidades del arte, así como de la aristocracia. Fue durante mucho tiempo el café preferido por el célebre compositor Giuseppe Verdi y por el gran directo Arturo Toscanini, quienes acudían a saborear el considerado mejor café de Italia.

El “Zucca” ha sabido conservar el ambiente y el prestigio que le hicieron famosos, siendo el lugar predilecto de intérpretes, artistas, escritores, políticos, músicos y un largo etc. Gracias a los esfuerzos y dedicación de Guglielmo Miani que compró el café en los años sesenta y se ocupó de él desde entonces.

El “Zucca” presenta también una decoración exquisita. La propia barra está realizada con incrustaciones de madera hechas a mano por Eugenio Quarti, el famoso ebanista representativo del art nouveau. Vale la pena admirar los candelabros diseñados por Mazzuccotelli, el único herrero que crea auténticas obras de arte en hierro forjado, o para mirar con asombro los mosaicos de la libertad refinados por Angelo d’Andrea.

Este establecimiento cuenta con dos salas de prestigio, donde los clientes pueden reunirse para tomar el té, disfrutar de un bocado para comer, y programar una cita de negocios o una reunión.

Imágenes cortesía de Lorenzoclick, Andrew3000, Daniel Chong Kah Fui דניאל 張家輝 y Richard Moross.