Viajar a Tasmania

· 10 agosto, 2013

Hay lugares a los que a cualquier viajero le gustaría ir simplemente por su nombre. La mayoría de las veces ocurre porque es un topónimo de especial belleza ¿quién no querría ir a Playa Mujeres, a las Diez Mil Islas o a Maracaibo? Per,o hay otras ocasiones, en las que ésto se debe a que es un nombre que nos trae recuerdos. Este es el caso de Tasmania, la isla más austral de Australia, que para los que hemos crecido con los fantásticos dibujos de Loony Toones nos trae añoranza de cierto travieso y alocado demonio Taz.

Viajar a Tasmania

Tasmania suena a lugar lejano ¡y vaya si lo es! El vuelo es de días, si contamos las escalas que necesariamente hay que realizar para llegar. Los precios de los vuelos pueden fluctuar mucho de unas compañías a otras, tanto en precio como en horas de viaje, por lo que se hace necesario comparar antes de comprar.


Consejos básicos para viajar por Tasmania

Tasmania es una isla grande, sólo un poco menor a la superficie de Andalucía, pero muy despoblada. Es por ello que tiene fama de lugar para amantes de la naturaleza y el sosiego.

Aunque lógicamente cuenta con alojamiento de todo tipo, desde los más lujosos a los más económicos, es muy frecuente viajar a Tasmania alquilando un coche para poder recorrerla al ritmo que marquen los gustos personales y quedarse en cabañas o incluso zonas de acampada de sus bellos parques.

No hay problemas de seguridad prácticamente en ninguna de sus ciudades o parques naturales. Lo que sí es muy recomendable es que se lleve un seguro de salud, ya que los servicios sanitarios son bastante caros. No es necesaria ninguna vacuna especial, pero sí un buen repelente de mosquitos.

En cuanto al clima, es muy imprevisible. Para los visitantes del hemisferio norte no está de más recordar que nuestro verano es su invierno, y que las temperaturas que se alcanzan son bajas estando buena parte de la isla nevada. La mejor época es de noviembre a abril, aunque no es raro que tormentas inesperadas o cambios meteorológicos bruscos alteren nuestra ruta. Se hace necesario por tanto viajar a Tasmania bien preparado en cuanto a ropa y calzado.

Tasmania

Qué ver en Tasmania

Cuando se planea un viaje a Tasmania es frecuente llegar a su capital, Hobart. Como le pasa a muchas ciudades australianas, Hobart no escapa de tener un pasado de penitenciaría que se recrea en museos y lugares de la ciudad. Una ciudad, por otra parte, treméndamente animada y alegre, buen punto de partida para realizar un circuito circular por la isla.

Rodeando la cosa, merece la pena pararse en la bahía de Great Oyster y de María Island para contemplar sus impresionantes vistas. Desde allí, llegar hasta el Parque Nacional de Freycinet, para andar hasta la ladera del Mount Amos, o ¿por qué no? decidirse a escalarlo y tener el gusto de observar a vista de pájaro la bahía de Wineglass y los cercanos montes Freycinet y Graham.

Bajar en kayak por uno de los ríos que han conformado los rojos acantilados de granito de Hazards Rangers y terminar en alguna de las preciosas ciudades costeras montado en un barco de avistamiento de ballenas puede ser toda una experiencia.

Si se continúa luego hasta la ciudad de Launceston, atravesando por el rocoso Parque Nacional de Mount Williams se tendrá la ocasión de contemplar flora y fauna autóctona, pasando casi sin transición a un bucólico paisaje de hierba verde y ganado.

Desde allí lo más conveniente es terminar con la joya de Tasmania: el Parque Nacional de Monte Cradle y Lago St. Clair. En este parque se condensa todo lo que Tasmania puede ofrecer a un viajero: naturaleza intacta, picos escarpados, grandes páramos salvajes, lagos y lagunas. Los numerosos caminos de tierra que atraviesan el parque invitan a explorarlo, teniéndose la sensación de ser el primer caminante de esta lejana tierra.

Imágenes cortesía de Mark Wassell y Grant Williamson.