El Romántico Palacio de la Peña en un bucólico paraje portugués

· 8 septiembre, 2013

En la peña de un colina, mirando al valle boscoso, se alza majestuoso un palacete romántico llamado en portugués, el Palácio Nacional da Pena. Se levanta sobre la base de un antiguo monasterio que tras el terremoto de 1755 quedo en ruinas. El Rey Fernando II decidió establecer allí su residencia al contemplar la belleza de los parajes que envuelven este altivo lugar.


El cerro que lo encumbra está en la pedanía de San Pedro de Penaferrim que pertenece a la ciudad de Sintra, Portugal.  Esta pedanía cuenta con unos 25 kilómetros cuadrados para una población aproximada de 11.000 habitantes. Otros monumentos de su patrimonio son; la Igreja da Penha Longa, Casa do Cipreste, Capela de São Lázaro, Chalet da condessa de Edla, Palácio y Quinta do Ramalhão o El Castelo dos Mouros entre otros.

El Palacio de la Peña

Fue la morada desde el siglo XIX de la familia real portuguesa y es una de las mayores expresiones del romanticismo en este país. La Unesco lo declaró por su historia y arquitectura Patrimonio de la Humanidad en el año1995. La mezcla de retoques neoislámicos y neorenacentistas dentro de su estilo romántico hacen de este monumento algo único de este territorio luso.

Angel torres
El Palacio cuenta con muchos elementos tradicionales en su exterior muy bien conservados; las murallas externas con su puente levadizo típico de fortalezas medievales, la zona interior que sirvió de convento totalmente restaurada, la Torre del Reloj en lo más alto de la colina y el patio de los arcos frente a la capilla con detalles moriscos. Además del frondoso paisaje de colinas, bosques y valles, el entorno del palacio cuenta con un jardín ingles que parece haber quedado intacto.

El interior del Palacio

En su interior el palacio cuenta con una refinada arquitectura además de colecciones de arte de la realeza que fueron llevadas para acomodarlas en las diversas estancias del lugar y así hacer más acogedoras sus estadías veraniegas. Resaltan los ornamentos como los estucados y las pinturas al óleo que impresionan, con ese toque exótico del pensamiento romántico, a los visitantes.

David Sim

Al seguir avanzando en sus dependencias sorprende encontrarnos en la zona palaciega con un ambiente catedralicio. El mobiliario y la decoración de los amplios salones son exquisitos con un aire suntuoso que hace las delicias de los sentidos más refinados. Visitar la tradicional ciudad de Sintra o acercarnos incluso a Lisboa, podría estar dentro de una programación del viaje teniendo en cuenta la cercanía.

Fotografías por cortesía de Guillame, Ángel Torres y David Sim