Viajar con tu perro

· 1 marzo, 2014

Tal vez no te sientas cómodo dejando a tu perro en la guardería o al cuidado de un vecino o amigo cuando vas de vacaciones. A veces por el fuerte vínculo que tienes con la mascota. Otras porque no estás seguro de si tu amigo canino realmente va a estar bien atendido o no. Otras veces, simplemente porque te diviertes tanto con tu perro que no quieres privarte de su compañía durante tu descanso.

Si quieres viajar con tu perro necesitarás algo más que buena voluntad. En general, los medios de transporte no están diseñados para albergar animales. Los hoteles tampoco son muy adeptos a aceptar mascotas en sus instalaciones. Así que habrá muchos problemas por resolver. Aquí te damos dos consejos para manejar la situación.

“Empacar” a tu perro

Los perros necesitan un embalaje especial para que sean aceptados en los medios de transporte que prestan este servicio. Por eso deberás entrenar a tu mascota previamente para que no se sienta mal en una jaula o en un guacal. Una semana antes del viaje muéstrale la jaula en la que lo vas a llevar. Deja que se familiarice con ella, que la observe, que aprenda a verla como un objeto normal.

Empuja suavemente a tu perro para que entre en la jaula, sin presionarlo y sin cerrar la puerta. Deja que se acostumbre a ingresar allí y que entienda que no se trata de una cárcel. Incítalo para que entre y salga cuantas veces quiera. Puedes poner alguno de sus juguetes favoritos dentro de ella para que pierda el temor a entrar allí. Debes verificar que la jaula esté en buen estado y que no tenga nada que pueda hacerle daño.

Cuando veas que está suficientemente familiarizado, cierra la puerta. Mejor si tu perro está cansado al entrar en la jaula, así la usará para descansar. Muchas mascotas sienten ese tipo de construcciones como un sitio seguro en donde se pueden resguardar. En este punto, tu perro ya se ha adaptado lo suficiente como para que no sienta temor cuando lo “empaques” para viajar.

Los perros aprenden a adaptarse al embalaje.
Los perros aprenden a adaptarse al embalaje.

El viaje en avión

Lo primero es averiguar cuáles son las políticas de la aerolínea para el transporte de mascotas. Algunas exigen certificaciones de salud y establecen determinadas características que debe tener el embalaje. En algunos casos también se solicita algún certificado de propiedad.

Al aeropuerto debes llegar con el perro listo para viajar. Nada de pretender meterlo en la jaula mientras haces la fila de los pasajeros. Las mascotas pueden comportarse de manera extraña cuando están en un ambiente poco familiar, así que evita las sorpresas.

Es mejor que tu perro vaya con la vejiga y con el estómago vacíos. Debes procurar que se mantenga hidratado dándole algunos sorbos de agua cada dos horas. El movimiento del viaje puede tener efectos adversos sobre tu mascota y causar efectos digestivos no deseados.

Si tu perro no va a viajar contigo en la cabina, no hagas una escena de llanto al momento de despedirte de él. Los perros son muy sensibles a las emociones humanas, especialmente las de su dueño. Si él te ve tranquilo, estará tranquilo. Si te ve angustiado o triste, responderá deprimiéndose también.

Imágenes cortesía de Frank Kovalchek y Miguel Vera León.