Viajando en avión si eres de tercera edad

· 5 marzo, 2014

Justamente es en la tercera edad cuando realmente tienes la oportunidad de hacer esos viajes con los que siempre habías soñado. Ya no tienes encima la carga laboral ni la responsabilidad de la crianza. Sin embargo, tampoco tienes la misma vitalidad de antes y un viaje aéreo exige que tomes precauciones para que tu salud no salga resentida. Te damos algunos consejos para que logres sortear la situación sin problema.

La ropa adecuada

Debes ponerte algo que sea muy cómodo para ti. Lleva zapatos bajos y fáciles de quitar y poner, que ojalá te queden un poco holgados: si el viaje es largo, lo normal es que los pies se inflamen un poco. Es mejor que uses ropa de algodón porque este material es muy adecuado para regular la temperatura del cuerpo. No olvides llevar un suéter en tu equipaje de mano, por si la temperatura baja y llegas a sentir frío.

Maneja tu tiempo

Los trámites en el aeropuerto son demorados, generalmente. Por eso es importante que administres tu tiempo tomando en cuenta un amplio margen. Si llegas a la terminal aérea con suficiente anticipación, seguramente vas a realizar todos los pasos con mayor tranquilidad y no tendrás de qué preocuparte. Normalmente entre más se aproxima la hora del vuelo, mayor congestión y estrés hay alrededor de los funcionarios. Es preferible que no tengas que pasar por esos momentos de angustia y por eso te conviene ser previsivo.

Debes tomar precauciones básicas para viajar.
Debes tomar precauciones básicas para viajar.

La silla de ruedas

Muchas personas de la tercera edad se resisten a pedirle a la aerolínea una silla de ruedas para su desplazamiento, pues se consideran suficientemente capaces de movilizarse sobre sus dos pies. El consejo es que evalúes con cabeza fría la situación. En situaciones cotidianas es posible que te desenvuelvas con gran soltura, pero un aeropuerto es otra cosa.

A veces está atestado de gente que corre de un lado a otro y puede convertirse en un entorno riesgoso para ti. Si cuentas con una silla de ruedas todo puede ser más fácil. Vas a tener prelación durante tu movilización dentro de la terminal aérea y tendrás mayores garantías para tu seguridad.

La comida

Es posible que estés llevando adelante una dieta especial con bajo contenido de sal, o que tengas prohibidos algunos alimentos. Las aerolíneas generalmente proveen una alimentación estándar que no toma en cuenta las necesidades específicas de los pasajeros.

Si padeces de diabetes o de hipertensión, por ejemplo, lo mejor es que lleves tus propios bocadillos en el equipaje de mano. La comida del avión generalmente es bastante procesada y eso puede traerte inconvenientes de salud. Basta con que empaques algunos alimentos que sean fáciles de transportar y de consumir. Así no tendrás ningún problema.

La circulación

Si vas a emprender un viaje con muchas horas de duración, es recomendable que no te mantengas en tu silla durante todo el trayecto. Lo aconsejable es que te levantes cada dos horas y hagas un pequeño paseo por el pasillo; eso reactiva la circulación y evita el riesgo de que aparezcan coágulos en las piernas o contracturas musculares. No olvides mantenerte hidratado y avisar a las sobrecargos si experimentas algún malestar que te parezca extraño.

Imágenes cortesía de Chema Concellón y David.