Meteora en Grecia: naturaleza mística

· 31 julio, 2013

Cuando surge la oportunidad de viajar a Grecia, rápidamente empiezan a venir a nuestra mente nombres tan míticos como Atenas, Corfu, Santorini,Tesalónica, Mikonos… Sin embargo, hay un lugar mágico como ningún otro, en el que la naturaleza y el hombre han sabido ir de la mano. Hablamos del Meteora, en Grecia interior, la maravilla desconocida.

Situación del Meteora en Grecia

El Meteora es una formación geológica muy especial, situada como puerta de entrada a las grandes montañas de Pindhos, que cruzan el país de norte a sur. Se trata de un conjunto de altas columnas pétreas alzadas sobre la vasta llanura de Thessaly. En un espacio de poco más de 65 kilómetros cuadrados, estas extrañas formaciones encandilan al visitante por su inusual esbeltez. Y por si esto fuera poco, desde el siglo XIV monjes ortodoxos se empeñaron en construir sus monasterios justo en el pináculo de estos monolitos.

Para llegar al Meteora en Grecia se puede optar por tomar un vuelo a Tesalónica, ciudad que tiene el aeropuerto más cercano, pero resulta mucho mejor volar a Atenas y, desde allí, bien con coche de alquiler bien con autobús, llegar a El Meteora.

Monasterios del Meteora

Ya desde el siglo IX era usual encontrar ermitaños que escalaban estas enormes rocas para buscar la paz interior. No es esto extraño, ya que siempre ha sido un lugar buscado por el hombre, encontrándose en la cuevas situadas en su base restos de culturas prehistóricas.

De cualquier modo, y haciéndole caso a la leyenda, tenemos que agradecerle a San Atanasio en el año 1300 que fundara el monasterio de El Gran Meteoro en el monolito más alto (con 533 metros). Desde aquella primera construcción, fueron muchas las congregaciones de monjes ortodoxos que decidieron fundar sus propios monasterios en este lugar tan especial, cerca del cielo. No en vano Meteora significa en griego clásico “suspendido en el aire”.

Todo el material para las construcciones, el avituallamiento y la propia subida de monjes y visitantes se hacía escalando la piedra mediante cuerdas y redes. No fue hasta bien entrado el siglo XX, cuando se empezaron a tallar unas primitivas escaleras en la propia roca, para facilitar el acceso.

Los monasterios han sufrido mucho a lo largo de su dilatada historia. La zona donde se encuentra el Meteora en Grecia actualmente, ha estado a merced de combates de unos y otros durante muchos siglos. Su aislamiento que, en parte ha permitido que conserve ese aire místico que le acompaña, ha propiciado por desgracia el descuido de los monasterios, por lo que muchos de ellos se han perdido.

Meteora plena naturaleza

Actualmente hay cinco monasterios aún en marcha, los tres más importantes son: el Gran Meteoro, el de San Esteban (quizá el más accesible gracias al puente levadizo desde la cercana montaña de Kuklioli), el de Rousanou (el único de monjas).

Naturaleza en Meteora

Además de visitar los increíbles monasterios, recorrer los senderos que rodean las columnas de piedra del Meteora es toda una experiencia por la variedad de su flora y de su fauna. Y más aún si se decide visitar la cercana cordillera de Pindhos.

Todo un viaje místico y natural, desconocido y con mucha historia por la Grecia más oculta.

Imágenes cortesía de Danel Solabarrieta.