La fiesta de la Tomatina en Buñol: Un punto rojo en el mapa

· 13 septiembre, 2013

La fiesta de “la Tomatina” se celebra anualmente el último miércoles de agosto, desde 1945, en el Pueblo de Buñol, en Valencia, España. La fiesta consiste en que por pura diversión, los pobladores se arrojan tomates los unos a los otros. Lo que comenzó con una fuerte disputa en la plaza central del pueblo, actualmente es el evento más esperado y el que da por terminada la semana de fiestas de Buñol.

El origen de la fiesta de la Tomatina

La historia cuenta que allí por el año 1945, en la plaza donde hoy se celebra la Tomatina, estaban unos jóvenes esperando el desfile de los “Gigantes y Cabezudos” (donde pasean por las calles figuras gigantes de carnaval con cabezas grotescas). Entonces, unos jóvenes que querían participar se metieron dentro de la comitiva, lo que provoco un forcejeo para sacarlos. Uno de los disfrazados cayo al suelo, y se inicio una riña entre algunos miembros del desfile y los jóvenes. Por casualidad había cerca un puesto de verduras, y ambos bandos empezaron a lanzarse tomates, hasta que finalmente la policía detuvo la pelea.

Al año siguiente, este mismo hecho se repitió, pero esta vez no fue provocado por una pelea, los mismo participantes llevaron sus tomates para lanzarse el uno al otro. La Policía intervino y puso fin a la batalla de tomatazos. En una tercera ocasión volvió a pasar, y esta vez se prohibió definitivamente la celebración. Sin embargo, esta continuo pasando de una forma u otra de forma, hasta que finalmente la municipalidad autorizo la realización del evento en las fechas y lugares en las que hoy se realiza.

La tomatina coincide con las fiestas del santo patrón de Buñol, por lo que toda la semana se van dando diferentes actividades. Sin embargo, es esta la que se siempre se lleva toda la atención. Los preparativos empiezan desde 24 horas antes. El martes por la noche, la plaza se llena se llena de cocinas de leña y se bebe vino hasta la madrugada. Y con la llegada de la mañana del miércoles, los locales y tiendas ya ha sido blindados por sus dueños para prepararse para el caos.

La primer actividad es la del palo enjabonado, donde la municipalidad premia con un jamón al primero que logre subir por un tronco totalmente enjabonado. Cuando finalmente alguien lo logra, entonces llegan los camiones que descargan todos los tomates en la plaza. Y suena la señal para que empiece el festejo, que durante una hora exacta permitirá que todos los presenten lancen y reciban tomatazos. Las casi 110 toneladas de tomates que se utilizan durante el evento se cosechan especialmente para la Tomatina. No son aptos para el consumo puesto que su sabor no es bueno. Cuando la señal vuelve a sonar, la batalla acaba y la plaza central esta totalmente teñida de rojo. Los cuerpos de bomberos empiezan las labores de limpieza lazando agua a las paredes y a los participantes que tienen la suerte de ser rociados.

Hay música y comida, y para terminar una gran fiesta. En definitiva es una celebración que debe vivirse por lo menos una vez en la vida.

Imágenes cortesía de Graham McLellan y Erkin.