Érase una vez… el pueblo de Hallstatt en los Alpes

· 8 octubre, 2013

En Europa todavía podemos encontrar lugares y rincones sorprendentes dignos de ser visitados. Para ello no hace falta que el destino de nuestro viaje tenga paradisíacas playas o maravillosas riquezas naturales, es el caso de Hallstatt.

La localidad de Hallstatt es un muy especial y acogedor pueblo de Austria, formado por pequeñas calles y plazas, donde sus casas son blancas con techos oscuros y balcones floreados. Si tomamos una imagen general de Hallstatt parece salido de un cuento de los hermanos Grimm.

Este encantador pueblo de los Alpes fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997 debido a su paisaje cultural.

El pueblo de Hallstatt

Hallstatt está ubicado a la orilla del lago Hallstättersee – formado por el río Traun, afluente del Danubio. Hallstatt pertenece a la provincia de Salzkammergut y está cerca de la ciudad de Salzburgo, en Austria.

Probablemente el nombre de esta localidad es céltico ya que Hall significa sal, lo cual se debe a que cerca de Hallstatt hay unas minas de sal. La sal es la principal fuente de ingresos de los 1000 habitantes que viven en Hallstatt, es su oro blanco.

Para llegar al pueblo de Hallstatt se puede viajar perfectamente en tren desde Viena o Salzburgo, hay que hacer transbordo en Attnang-Puchheim y tomar otro tren con dirección a Bad Ischl. La estación de Hallstatt está después de Bad Ischl.

Lugares de obligada visita

Hallstatt cuenta con tres iglesias, dos de ellas católicas y una protestante, ésta última de estilo neogótico. También entre sus callejuelas estrechas llegamos a su plaza central donde hay una bonita fuente de piedra.

Junto a una de las iglesias católicas podemos encontrar un cementerio montañés, donde en el osario pueden verse en hileras perfectamente colocados, huesos y cráneos muchos de ellos pintados y mencionando el nombre y la fecha.

La mina de sal a la que debe su nombre Hallstatt es la más antigua del mundo, su explotación comenzó hace 7000 años. Para visitar la mina hay que tomar un funicular (aunque también se puede subir a pie).

Dentro de la mina encontramos un “Hombre conservado en sal”, se trata del esqueleto de un hombre con sus ropas y sus utensilios, conservado en un depósito de sal.

Podemos hacer el recorrido por la mina en un mini-tren, pudiendo disfrutar de un paseo entre galerías donde en alguna de ellas hay grabados celtas y un lago subterráneo.

En el exterior de la mina hay un campo de tumbas prehistóricas en las que se han encontrado casi 2000 sepulcros y más de 6000 objetos. Esta Necrópolis dio el nombre a la Cultura de Hallstatt, la primera gran cultura del Hierro Europeo.

A las Cascadas de Waldbachstrub se llega caminando a través de un paseo disfrutando de un maravilloso paisaje, se trata de un salto de agua de unos 90 metros envuelto en leyendas locales, que merece la pena visitar.

Y también hay que visitar la Torre de Rudolf, si se quiere disfrutar de una de las mejores vistas panorámicas de Hallstatt – se llama así en honor a Rudolf líder del Imperio de Habsburg.

Imágenes cortesía de Kevin Poh, Jaume Meneses, Infrogmation of New Orleans y Wolfgang Widner.