Recorrido por la avenida de Mayo, Buenos Aires

· 3 mayo, 2013

Pocas avenidas en las grandes urbes latinoamericanas definen tanto a una ciudad como la avenida de Mayo a Buenos Aires. Diseñada para ser la carta de presentación de la capital argentina, la avenida de Mayo se ha convertido en un símbolo de la metrópoli porteña. Hagamos un recorrido por esta histórica y fabulosa vía.

Por conectar dos de los espacios públicos más importantes de Buenos Aires: la plaza de Mayo y la plaza del Congreso, la avenida de Mayo es un lugar común para acontecimientos que van desde ceremonias oficiales hasta marchas de protesta.

La avenida de Mayo fue inaugurada en 1894, y su nombre hace homenaje al mes en que entró en funciones la Primera Junta de Gobierno argentina en 1810. Para la construcción de la avenida se debieron expropiar numerosas manzanas, pensando en la idea de hacer más transitable la ciudad y al mismo tiempo darle un toque más europeo y contemporáneo.

Empezando en el extremo este, el visitante se encuentra primero en la plaza de Mayo, en cuyo centro se ubica la icónica pirámide de Mayo, que se creó para conmemorar la Revolución de Mayo en su primer aniversario. Al iniciar el recorrido también se observa el hermoso edificio del cabildo de Buenos Aires, sede del gobierno durante la época colonial, usado actualmente como un museo.

Dos cuadras y media hacia el oeste, el visitante se encuentra con el legendario Café Tortoni. Abierto en 1858, este ha sido lugar de encuentro para importantes artistas e intelectuales, y de allí ha salido una importante irradiación cultural para resto de la ciudad. Café Tortoni fue visitado entre otros, por Jorge Luis Borges y Carlos Gardel, este último tenía incluso una mesa específica en el lugar, donde se le veía habitualmente con sus amigos.

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Aproximadamente a mitad del recorrido por la avenida de Mayo, el turista se encuentra con la mundialmente conocida avenida 9 de Julio, otra de las vías más importantes de Buenos Aires, y durante mucho tiempo la avenida más ancha del mundo, pues cuenta con 140 m de ancho. La avenida lleva por nombre la fecha de la declaración de independencia de Argentina, en 1816. Al cruzar la 9 de Julio, si se mira hacia el norte a unas cuatro cuadras, se puede llegar a apreciar el famoso obelisco de Buenos Aires, en la plaza de la República.

Continuando con el recorrido hacia el oeste, el visitante se topa de repente con uno de los edificios más hermosos de toda la ciudad de Buenos Aires: el palacio Barolo. Esta monumental joya arquitectónica, construida entre 1919 y 1923, fue realizada por el arquitecto italiano Mario Palanti, un encargo del empresario Luis Barolo. Este palacio es una obra ecléctica, que toma elementos de varias corrientes artísticas. Se pueden encontrar varios detalles inspirados en la Divina Comedia de Dante Alighieri. En 1997, la construcción alcanzó el título de Monumento Histórico Nacional, y en la actualidad funciona como un edificio de oficinas.

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El recorrido por la avenida de Mayo culmina al llegar a la plaza del Congreso, en realidad un grupo de tres plazas juntas, al final de las cuales se llega a apreciar el palacio del Congreso de la Nación.

Caminar por la avenida de Mayo es una experiencia sumamente enriquecedora, en la cual se puede captar la esencia de la vida cultural de esta maravillosa ciudad. Es un recorrido para realizarlo lentamente, apreciando iconos, monumentos y hermosos rasgos que la historia ha dejado escritos en esta gran arteria de Buenos Aires.

Imágenes cortesía de SpookyLittleGirl, Beatrice Murch y felipe_gabaldon.