Molokai, la Isla Maldita

· 14 agosto, 2013

Molokai es una isla del archipiélago hawaiano, su geografía es de una belleza espectacular, incluyendo dos volcanes, el East Molokai y el West Molokai. El punto más alto de la Isla es el Mauna Kamakou con 1515 metros sobre el nivel del mar.

Molokai está 40 kilómetros al este con Oahu y al Sur con Lanai, separada por el canal Kalohi. Tiene una extensión de 673 km², siendo la quinta isla más grande de Hawái.

La mitad norte deja señales de una catástrofe que terminó con su hundimiento parcial en el Océano Pacífico. La isla tiene los acantilados costeros más altos del mundo, naturaleza exuberante, grandes cascadas y la playa más larga de todo Hawái, además de tener los arrecifes de coral más extensos de los Estados Unidos. Todo ésto llevó a que apareciera en la película Parque Jurásico III.

La Isla Maldita

Pero no es la única vez que la isla Molokai aparece en el cine. Hay una película del director Luis Lucia del año 1959 que trata sobre el Padre Damian, misionero católico belga, que dedicó su vida a cuidar de los leprosos deportados a un sector de “La isla Maldita”. Se trata de alguien muy venerado en Hawái y por todos los cristianos. Fue canonizado como “San Damian de Molokai”. La película obtuvo grandes premios y tuvo un remake belga en 1999.

La tragedia de esta “Isla Maldita” comenzó tras la llegada de occidentales y asiáticos en el siglo XIX, que transmitieron enfermedades a sus gentes que hasta entonces les eran desconocidas. Miles de isleños murieron de gripe, malaria, sífilis, lepra y otras enfermedades.

La lepra introducida por los chinos causó estragos en la población, mermándola considerablemente, hasta que el Rey de Hawái, Kamehameha IV, trasladó a todos los leprosos del reino en 1866 a un sector de Molokai llamado Kaulapapa. En 1873 llegó el Padre Damian llegó allí para cuidar de los exiliados hasta su muerte 16 años después, al contraer la mortal enfermedad.

Molokai, un Paraíso

Molokai

Pero Molokai era y es un pequeño paraíso terrenal. Su leyenda negra no debería asustarnos ya que la lepra y las otras enfermedades que en su día sufrió la isla son comunes en el pasado a todas las ciudades europeas, y por eso no dejamos de habitarlas o visitarlas.

De todos modos, para aquellos que sean supersticiosos, siempre les queda la opción de visitarla en barco y refugiarse tomando un gran baño de mar tras sus increíbles acantilados, o un impactante paseo en helicóptero o avioneta por su espectacular costa, como en este tráiler del filme Parque Jurásico III.

Imágenes cortesía de Hawaiip, Andy Beal y Simi.