Izamal, México: la hermosa ciudad amarilla

· 7 mayo, 2013

En medio de las planicies, los bosques y las ruinas arqueológicas que caracterizan la península de Yucatán, nos encontramos con el pequeño y llamativo pueblo de Izamal. El poder político que ejerció la ciudad en la época de los mayas, se hacen bastante evidente en la monumental pirámide de Kinich Kakmó, mientras que los hermosos edificios de la era colonial caracterizan a este hermoso pueblo mexicano con su color amarillo, un tono que le da elegancia a la rica herencia cultural.

Caminemos por sus calles, admiremos sus muros y plazas, sintamos y escuchemos la historia que Izamal le tiene que contar a sus visitantes.

A poco más de 65 km al este de la ciudad de Mérida, Izamal se encuentra en una región que ha sido habitada desde tiempos inmemoriales, donde los mayas dejaron hermosas pirámides como testimonios de su presencia. Precisamente, al norte del centro colonial de la ciudad se encuentra el monumental complejo de Kinich Kakmó, que lleva el nombre de una de las formas del dios maya del sol. Las dimensiones de la pirámide la convierten en una de las más grandes de México, lo cual demuestra la importancia que tenía Izamal en tiempos antiguos.

La colonización y el establecimiento de los españoles en el pueblo, con la consiguiente organización de las comunidades indígenas, se dio a mediados del siglo XVI. De esos primeros años de colonización data el maravilloso convento de San Antonio de Padua, que cuenta con uno de los atrios cerrados más grande del mundo.

Terminado de construir en 1561, esta monumental estructura tiene numerosos arcos en su interior a lo largo de sus corredores. La construcción también consiste de una encantadora iglesia en el lado este, en la que se pueden encontrar importantes imágenes: el crucifijo de un Cristo negro, un hermoso retablo que ha sido restaurado recientemente y un ventanal con la imagen de Nuestra Señora de Izamal, localizado en la fachada del templo.

Recorriendo las calles del pueblo, se pueden observar numerosos edificios y casas que guardan el hermoso color amarillo que luce el convento de San Antonio de Padua, dándole unidad y armonía a la hermosa arquitectura de esta pequeña ciudad.

A pesar de tener monumentos precolombinos y coloniales de reconocimiento mundial, Izamal cuenta con menos de 20 mil habitantes. Sin embargo, eso no impide que en el pueblo se puedan encontrar abundantes artesanías para comprar y llevar como recuerdo de tu visita, así también como una gastronomía exquisita, que mezcla elementos de la cocina indígena y española, donde se pueden encontrar especialidades yucatecas como un queso relleno o una sopa de lima.

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Izamal guarda ese encanto de población pequeña, incluyendo sus sabores y paisajes, que no se pueden encontrar en las grandes ciudades. Visita Izamal y descúbrelo por ti mismo.

Imágenes cortesía de Yodigo y Fjdelisle.