Finca Vigia, la casa de Hemingway en Cuba

· 22 junio, 2013

Ernest Hemingway residió en Cuba entre los años los años 1940 y 1960 aproximadamente. Su casa aun se conserva como museo. Desde que el famoso escritor norteamericano falleciera en 1961, Finca Vigia funciona como museo, un lugar de visita para los turistas y curiosos, y un punto de peregrinación para los admiradores del gran maestro de las letras norteamericano.

En Cuba hay mucho para visitar, en la ciudad de La Habana, sus edificios históricos, sus museos, y sus pintorescas calles, el famoso Malecón, y a unos kilómetros se pueden encontrar hermosas playas.

También cerca de La Habana, a unos 15 de la ciudad, en el poblado de San Francisco de Paula, se encuentra Finca Vigia. Este lugar supo ser la casa de Hemingway en Cuba, en donde el escritor encontró el ambiente ideal para crear sus obras, y en donde vivió hasta 1960. En esa época en que la revolución cubana recién había derrocado al dictador Fulgencio Batista, no había manera para que un norteamericano pudiese sentirse cómodo en la isla, y Hemingway decidió partir.

Ernest Hemingway y Fidel Castro

Finca Vigia, el Museo Ernest Hemingway

La casa de Hemingway en Cuba esta acondicionada deforma tal que parece que el escritor acabase de marcharse y estuviese por regresar, todo luce muy similar a como era cuando su dueño vivía allí.

Hemingway hizo su primer viaje a Cuba en 1932 para participar en la pesca del pez espada, desde entonces continuó frecuentando la isla esporádicamente. En el año 1939 el escritor compró Finca Vigia y se trasladó allí con su tercera esposa Marta Gellhorn. En 1943, después de un viaje a Europa, Hemingway volvió, esta vez ya para quedarse definitivamente en la finca con quien sería su cuarta esposa, Mary Welsh.

En ese refugio surgieron algunas de sus mayores obras: Por quién doblan las campanas, París era una fiesta e Islas en el golfo.

El Museo – casa de Hemingway se ha conservado prácticamente igual a como la dejara el escritor al abandonarla.

Hoy, en el primer piso (antes cuarto de los gatos, llegó a tener casi 60) funciona un espacio para exposiciones transitorias de obras de afamados artistas de la plástica cubana. La segunda planta, era el salón dedicado a la temática de la caza, y ahora también están los objetos relacionados con la de pesca, entre ellos una colección de dagas nazis, escopetas y cañas de pescar y demás. Las piezas de caza, trofeos de sus safaris por África, se conservan en las paredes de las diferentes habitaciones.

En el tercer piso era la habitación personal de Hemingway, y también su cuarto de trabajo, y así se conserva hoy, con una biblioteca con más de 8000 libros, varias pinturas, sobre todo aquellas relacionadas con su segundo safari a África. Con la cama sobre la cual acostumbraba a acumular su correspondencia y, en el lugar de siempre, su máquina de escribir.

Un lugar importante en los jardines de Finca Vigia lo ocupa la nave Pilar, una magnífica réplica de la embarcación original que poseía Hemingway. La nave le fue donada al Museo por Gregorio Fuentes, un mítico personaje, patrón de la embarcación y compañero del escritor en sus múltiples incursiones de pesca durante más de 20 años.

Todos estos objetos de Finca Vigia atesoran valiosa información acerca de los gustos, intereses y la personalidad del premio Nobel de Literatura, y sobre la que fuera su forma vida – bastante excéntrica en sus últimos años, vivir con 57 gatos y algunos perros no es lo más habitual – mientras residió en Cuba.

Ernest Hemingway fue uno de los escritores más leídos de su época, y un personaje singular y bastante controvertido. Se suicidó en su casa de Ketchum, en Idaho, Estados Unidos, el 2 de julio de 1961; pero en Finca Vigia parece que todo está dispuesto tal como si el dueño de casa estuviese por regresar en cualquier momento…

Imágenes cortesía de Bruce Tuten