Expedición al Desierto Blanco, en Egipto

· 7 agosto, 2013

En la parte central de Egipto, se encuentra el Oasis de Farafra, en el denominado desierto del sur. Desde este punto podemos partir en dirección norte y a unos 10 km, encontraremos “El Desierto Blanco”, una colección de misteriosas formaciones rocosas que se alzan por todo el relieve del llano desierto.

El destino desértico más popular del mundo y uno de los sitios turísticos más visitados de todo Egipto, El desierto blanco. También conocido como Sahara el Beyda, (sahara significa desierto).

El desierto esta colmado de singulares formaciones hechas de un tipo de roca prehistórica llamada “creta”, que se cree son los vestigios de un muy antiguo mar que se alzaba sobre todo ese territorio durante la época cretácea, hace 65 millones de años. A la incolora apariencia de este tipo de roca, es a la que debe su nombre este singular sitio.

El viento ha erosionado los grandes depósitos de roca durante siglos, dándole formas de hongos y torres. Las formaciones son de tonos blancos y cremas, y algunas de las formaciones tiene hasta 15 metros de alto. 

La ciudad más cercana al desierto blanco es la ciudad a de Farafra, aproximadamente a 45 km. Está ocupada mayoritariamente por beduinos locales. Se calcula que tiene una población de 5000 habitantes. La ciudad está compuesta por complejos barrios con una arquitectura simple, plana y sin adornos, con paredes rusticas de un color barro. Cuenta con servicios básicos, de hospedaje y alimentación.

Expedición al Desierto Blanco

Los atardeceres en el desierto, son increíbles espectáculos. Las grandes formaciones rocosas parecen modelar ante la presencia del sol, y crean fuertes sobras en la arena. Mientras se va poniendo el sol, parece que cada vez más, salimos de la tierra y viajamos a otro planeta.

La mayoría de viajeros que visitan el Desierto Blanco se hospedan en El Cairo, y desde allí planean una expedición al desierto durante la tarde. Esto es recomendable para evitar los fuertes rayos del sol durante la mañana y el medio día. Algunos, se quedan solamente para el atardecer, pero los más osados, acampan y duermen bajo las estrellas. Es recomendable planear la expedición cuando hay luna llena, para poder observar los hermosos contornos de las rocas bajo los rayos más intensos de la luna.

El día siguiente se puede aprovechan para visitar la ciudad de Farafra, y las aguas termales de en Bir Sitta y el lago El-Mufid, que también quedan a unos minutos del ciudad.

Imagen cortesía de 98octane.