El ABC de los seguros de viaje

· 10 enero, 2014

Por más que planifiques, nada te exime de vivir situaciones inesperadas durante un viaje. Lo imprevisto puede ir desde una dificultad con el automóvil en el que te desplazas hasta el aeropuerto, hasta un huracán calamitoso que afecta sensiblemente el sitio de tu destino.

Por eso las agencias de viajes, las aerolíneas y los agentes independientes te ofrecen seguros de todo tipo. A veces dudas sobre si tomarlos sea una buena idea o quizás una precaución innecesaria. Aquí te damos algunas recomendaciones para que tomes una decisión más acertada.

Examina la cobertura

Una cobertura básica de seguro debe ofrecer asistencia médica, protección en caso de pérdida del equipaje, demoras, cancelación o interrupción de un viaje. La mayoría de las agencias de viaje ofrecen esos servicios. Sin embargo, algunas de ellas incluyen aspectos adicionales que deberás tomar en cuenta. Sería bueno que también te otorguen amparo en caso de incumplimiento, bien sea de la aerolínea, del sitio de hospedaje o de la agencia de excursiones. Cuando no hay ese tipo de cobertura te arriesgas a pasar un verdadero mal rato. Adicionalmente es importante que también cubra la “evacuación médica”. De este modo no solo obtendrás asistencia en caso de que enfermes, sino que el seguro cubrirá la repatriación a tu país en caso de que sea necesario.

El tipo de viaje

Definitivamente no es lo mismo viajar por negocios a Quebec, que hacerlo por diversión en un safari africano, o embarcarse en una aventura de deportes extremos. Cada tipo de viaje exige una modalidad de protección diferente. Es importante que evalúes los riesgos a los que puedes estar expuesto en cada caso. Si viajas hacia un sitio que tiene unas condiciones geográficas muy diferentes a las de tu entorno habitual, es obvio que tengas un mayor riesgo de enfermarte. En ese caso, una buena cobertura médica es indispensable. Lo mismo ocurre si vas a desarrollar actividades de riesgo como buceo, o si te diriges a una zona en la que no hay buenas carreteras. En cada caso necesitarás una cobertura diferente. Dedica el tiempo necesario para establecer lo que realmente cobija tus necesidades.

Debes tener claro qué te ofrece realmente el seguro.
Debes tener claro qué te ofrece realmente el seguro.

Verifica las coberturas ya existentes

A veces tu seguro médico ya tiene cubiertas las eventualidades que puedan presentarse durante un viaje. Averigua con ellos hasta qué punto llega su cobertura, en qué eventos y a través de qué mecanismos puedes obtener seguridad para tu viaje. Lo mismo ocurre con las tarjetas de crédito. Muchas de ellas te hacen un pequeño descuento mensual por concepto de seguros. Estos suelen cobijar calamidades fuera de tu ciudad o tu país. Indaga al respecto. Es posible que muchas de tus necesidades ya estén cubiertas sin saberlo.

Lee muy bien la letra pequeña

Los contratos de pólizas de seguros casi siempre contienen una extensa cantidad de texto. A veces son cuatro o cinco páginas las que te presentan para que leas antes de firmar. La mayoría de las personas pasa por alto ese paso y simplemente estampa su nombre, sin apenas saber qué es realmente lo que está adquiriendo. Por más que tardes y sea dispendioso para ti, es importante que leas todo. Seguramente has escuchado de casos en los que las excepciones de pago son tantas que hacen prácticamente inoperante el seguro. Fíjate si cubre el robo de objetos costosos y si reembolsan el dinero en efectivo en caso de incumplimiento o interrupción del viaje. A veces sólo te das cuenta de esas deficiencias cuando ya es demasiado tarde.

Imágenes cortesía de Marta Breijo y de Landahlauts