Consejos para manejar el “jet lag”

· 12 enero, 2014

Atravesar el océano y viajar a otro continente es el sueño de muchos. Un largo viaje que te ponga en contacto con culturas y costumbres muy distintas a las de tu país de origen. Puedes haber esperado mucho tiempo a que todo fuera una realidad. La emoción es tanta que quizás no hayas reparado en un aspecto que podría ensombrecer tu fantástico viaje: el cambio de horario.


Algunas personas tienen una facilidad asombrosa para adaptarse al cambio de horas de sueño y de vigilia. Para otros, en cambio, el tema se convierte en un verdadero suplicio. Pueden pasar hasta un mes o más, con fuerte insomnio, letargos extendidos y una sensación de cansancio generalizada. Por eso es bueno que tengas en cuenta algunas recomendaciones.

El “Jet lag”

Se conoce con el nombre de “jet lag” al conjunto de síntomas que se presentan cuando se cambia de horario. Técnicamente se trata de un síndrome que se presenta cuando se realizan vuelos de larga distancia.

Consiste en una fuerte dificultad para programar el sueño. Se caracteriza por síntomas como somnolencia, disminución de los mecanismos de alerta, falta de rendimiento durante el día y problemas gastrointestinales.

Normalmente los ritmos van regulándose por sí solos y al cabo de dos días ya están en equilibrio. Pero esto no ocurre en todos los casos. Un importante porcentaje de personas demora hasta una semana en regular los ciclos de sueño. Y un grupo menor puede tardar un mes o más antes de estabilizarse.

El síndrome se produce con mayor fuerza en los viajes del Oeste hacia el Este y viceversa. Si los cambios de horario se efectúan con demasiada frecuencia se puede llegar a un punto de difícil manejo de los síntomas.

El cambio de horarios puede ser una gran molestia.
El cambio de horarios puede ser una gran molestia.

Las recomendaciones

Hay varias medidas que puedes tomar para evitar los síntomas o al menos lograr que pasen rápidamente:

* Prepara tu cuerpo antes de viajar. Algunos días antes de tu viaje puedes comenzar a preparar tu cuerpo acostándote más tarde de lo habitual. De igual manera debes levantarte más tarde. De este modo tu reloj biológico irá abordando la modificación en los hábitos de sueño sin grandes alteraciones.

* Procura dormir en el avión si vas a llegar a tu destino en horas diurnas. De esta manera tendrás reservas suficientes para afrontar el día. Y llegada la noche no experimentarás el cambio como una ruptura abrupta con tus horarios normales.

* Bebe mucha agua. Mantenerte hidratado es una manera de compensar al cuerpo por la exigencia a la que lo estás sometiendo.

* Permanece mucho tiempo al aire libre. El cuerpo tiene mecanismos que obedecen a la presencia o ausencia de la luz solar. Si pasas buena parte de tu tiempo al aire libre, tu organismo recibirá y procesará con mayor facilidad las señales de que debe alterar sus tiempos de actividad y descanso. Si viajas hacia el occidente, lo mejores que tomes el sol en la tarde. Y en la mañana, si viajas al oriente.

* Evita las siestas y el consumo de bebidas con cafeína.

Fotos cortesía de Br3nda y de Max Nathan