Capadocia en Turquía, un paisaje encantado

· 2 septiembre, 2013

En la parte central de la histórica región de Anatolia (Asia Menor), se encuentra La región de Capadocia, en Turquía, es una zona protegida 9.576 hectáreas que presenta una fabulosa combinación de paisajes única en el mundo. Barrancos, cañones, altiplanos, montañas, formaciones rocosas en forma de setas y dunas, pueden ser encontradas todas en la misma zona de Capadocia. Además, la región posee una riqueza histórico-cultural excepcional.

Durante milenios ha sido moldeada por el viento, las lluvias y por las civilizaciones humanas que han habitado el territorio desde hace millones de años. Sus paisajes parecen salidos de cuentos de hadas, sus ciudades son encantadoras villas que fueron talladas en las montañas del escarpado terreno.

La región de Capadocia ha sido habitada por siglo. Las civilización Hitita fue la primera, hasta que en el siglo VI fue cayo en manos de los persas. Durante dos siglos mantuvo su dominio sobre este territorio, y durante este periodo comenzó a ser llamada “Katpadukya(vocablo de donde se deriva el nombre de Capadocia)que significa “Tierra de bellos caballos”. Bautizada así debido a la fama que las especies nativas de caballos de esta región obtuvieron por ser obsequiados a distintos reyes persas.

Alejando Magno y los macedonios fueron los siguientes en controlar esta zona de la actual Turquía. Se volvió una importante ruta comercial durante varios siglos, hasta que finalmente paso a manos del Imperio Romano, la ultima civilización antigua en controlar el territorio. El paso de todas estas civilizaciones han dejado una herencia cultural increíble, que se puede apreciar en el museo de las civilizaciones de Anatolia y en el museo de al aire libre en Göreme. 

El panorama y la ciudades bajo tierra de Capadocia en Turquía

Los terrenos son impresionantes. Los lugares de mayor atractivos son las llanuras lunares, la ciudad subterránea de Kaymakli, Göreme y el museo al aire libre, y las capillas que datan de la época bizantina.

Se dice que en Capadocia, se sacan fotos de “postales lunares”. Una suave roca blanca llamada toba calcárea, se dejó moldear por la erosión de la lluvia y el viento durante millones de años, dando como resultado el valle de Capadocia.

Los antiguos pobladores de Capadocia encontraron las montañas el sitio perfecto para construir sus hogares. Sin embargo, cuando empezaron a sufrir de constantes invasiones extranjeras, idearon un método para mantenerse ocultos. Los habitantes empezaron a construir, o mejor dicho, cavar sus casas en las paredes de las montañas, y poco a poco empezaron construir niveles abajo de la tierra.

Esto provocó un fenómeno de ciudades capaces de mantener a sus habitantes debajo de la tierra durante semanas, a salvo de los invasores. Hay distintas ciudades que se pueden visitar, pero la ciudad de Kaymakli sobresale debido a que esta tiene nueve niveles de profundidad, tienen canales de caballerizas, y todo lo necesario para sus ocupantes, que podían llegar a 20. 000, pudieran pasar durante varios meses sin ser detectados.

El Museo al Aire Libre de Göreme, declarado Patrimonio de la Humanidad 1985, nos presenta una decenas de monasterios, capillas e iglesias de la época bizantina, que datan de los siglos X, XI y XII. Excavadas en la roca, están decoradas con cúpulas, columnas y altares bien diseñados, ejemplos singulares de arquitectura tallada en la roca y la técnica del fresco, con hermosas ilustraciones de la vida de Cristo en techos y paredes. Hay aproximadamente en todo el recinto entre 400 y 600 iglesias y capillas de este tipo. 

Un paseo en globo aerostático puede ser la mejor opción para dejarte sorprender por las increíbles formaciones de roca y quebraduras en el terreno. Así se puede apreciar en toda su magnificencia las llamadas “chimeneas de Hadas”, las extrañas formaciones recosas en forma de hongos, y los acantilados blancos que con la luz del amanecer se ven perfectas.

Imágenes cortesía de Sergio Molina, David Benavent y David (Heart Industry).