La isla de Robinson Crusoe frente a la costa chilena

· 11 septiembre, 2013

Partiendo de la costa chilena se llega al archipiélago de Juan Fernández donde encontramos la isla de Robinson Crusoe, dónde un marinero sobrevivió 4 años allí perdido. Esta hazaña inspiró al autor de la popular novela Las aventuras de Robinson Crusoe. El lugar despierta en el viajero todo el espíritu aventurero que este buen libro relata. Tal vez sea este viaje un buen momento para releer la historia.

Lo curioso es que, aunque uno espera ver un lugar aislado con las huellas de un pasado en el que náufragos, corsarios, piratas, caza tesoros y prófugos de la ley hubiesen dejado su sello en el tiempo, uno se encuentra con algo totalmente distinto: el uso inteligente de tanta novelística publicidad para crear un modelo de desarrollo sostenible integrado en el medio natural en este pequeño archipiélago frente a las costas de Chile.

Santiago de Chile

Los vuelos a Robinson, la isla principal, salen un par de veces por semana del aeródromo de Tobalaba en Santiago de Chile. Así podemos cuadrar el viaje para conocer la ciudad antes de partir. Con más de 5 millones y medio de habitantes esta capital ofrece gran diversidad de actividades entre las que sugerimos algunas para el primer día.

La Plaza de Armas de Santiago fue siempre punto de encuentro de la sociedad chilena. Hoy día es un espacio para los artistas y artesanos al aire libre y también en los locales de su entorno. Desde aquí se puede pasear hasta el Palacio de La Moneda, residencia de la familia Presidencial.

También recomendamos visitar el Palacio de Bellas Artes que incluye dos museos emblemáticos de la ciudad, Museo Nacional de Bellas Artes y el Museo de Arte Contemporáneo.

Para comer recomendamos el Mercado Central que el lugar más visitado para deleitarse con el arte culinario principalmente con frutos del mar chileno. Un agradable paseo después de comer viene bien y un buen lugar para hacerlo es por el Cerro Santa Lucía entre la frondosa vegetación y sus grandes parques.

Para más tarde, al salir las estrellas el moderno barrio de Lastarria tiene una gran oferta de cafés y restaurantes para disfrutar de la velada chilena.

La isla Robinson Crusoe

La isla Robinson Crusoe es la única habitada con tan sólo 800 habitantes, en este pequeño archipiélago de tres islas. Las otras dos son Santa Clara y Alejandro Selkirk. La langosta es la exquisitez de este lugar y su principal fuente de ingresos. Algunos pescadores pasan temporadas en la isla Alejandro para pescar este crustáceo.

La historia cuenta que Alexander Selkik era un marinero escocés al cual un antiguo galeón del Siglo XVIII dejó abandonado en la isla Robinson y fue rescatado recién 4 años más tarde. Esta historia fue la que inspiró la popular novela de Daniel Defoe junto con otra similar de un marinero español que naufragó en el Caribe y pasó 8 años en un banco de arena.

¿Qué ofrece el lugar?

Nada más aterrizar la avioneta nos sorprenderemos con el comité de bienvenida, un coro de lobos marinos elevando sus bramidos en la Bahía del Padre. La biodiversidad de Juan Fernández es sorprendente, la palma chonta, el pangue, los rayaditos, el picaflor, hasta 137 especies endémicas que les otorgan el título popular de las Galápagos templadas, y el oficial de Parque Nacional y Reserva de la Biósfera.

En el paseo en bote de la bahía a San Juan Bautista, única población del archipiélago, empezamos a comprobar porque las islas tienen este valor medioambiental. Costeando los acantilados surgen acompañantes espontáneos como delfines, fardelas blancas o gaviotas, que suelen acompañar durante la hora de travesía hasta llegar a San Juan.

Cueiosamente también la diversa oferta hotelera que va desde las acogedoras cabañitas asistidas por las mujeres de los pescadores, hasta el Crusoe Island Lodge, hotel de alto nivel con servicios de ecoturismo y Spa. ¡Ay, si Crusoe levantara la cabeza!

Imágenes por cortesía de Ashley, Lobos, Juan Ramón y Jardín.