Una garza entre los cerezos: el Castillo Himeji en Japón

· 15 octubre, 2013

El Castillo Himeji data de la época medieval, y es de las edificaciones más antiguas y mejor preservadas de todo Japón. Se encuentra en la ciudad costera del mismo nombre, a 47 kilómetros de la ciudad de Köbe, en la parte sur de la isla más grande de Japón, Honshū. Es uno de los mundialmente reconocidos “Tres castillos”  de Japón, por su singular belleza y como una perfecta muestra de la arquitectura original de la nación del sol naciente. Fue declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1993, es tesoro nacional, y sitio historio especial de Japón.

El castillo Himeji también conocido como la “Garza blanca”, se encuentra sobre la colina de Hime-yama, y está rodeado de una gran llanura donde crece un bosque de cerezos. Durante la primavera se convierte en unos de los sitios más hermosos para visitar. Es uno de los mejores lugares para ver los cerezos florecer. El rosa pastel contrasta a la perfección con las paredes blancas del castillo de Himeji.

El castillo Himeji fue construido en el año 1333 por Akamatsu Norimura. Fue su primera fortificación, y la intención era aprovecharse de la ventajosa ubicación que ofrecía un punto alto sobre todo el valle. Fue remodelado y ampliado en dos ocasiones, y para principios del siglo XVII el castillo alcanzo el volumen y la composición que tiene hoy en día.

El propósito principal del castillo era la defensa. Existían alrededor del castillo fosos, rampas, elevaciones, para dificultar el avance. Además, algunos recintos están construidos sobre paredes curvas que les aportaban una elevación considerable y debido a su forma eran muy difíciles de escalar.

La buena suerte con la que ha corrido el Castillo de Himeji

Irónicamente, el Castillo Himeji estuvo al borde de la destrucción total en varias ocasiones, pero no por el ataque de algún enemigo. El castillo nunca fue tomado, todas las invasiones fueron persuadidas por las murallas de defensa. Todo lo contrario, estuvo a punto de ser demolido por sus mismos dueños en tres ocasiones distintas. Lo más cerca que estuvo de ser destruido, fue durante un bombardeo aliado en la Segunda Guerra Mundial. Una bomba calló y atravesó todos los pisos y quedo en el sótano. Inexplicablemente no exploto y el castillo se salvó.

Gracias a eso, podemos disfrutar hoy en día de la gran historia del Castillo Himeji. No es posible ingresar al castillo, puesto que está en remodelaciones desde 2009, y no estará totalmente restaurado sino hasta 2015. Sin embargo, se puede pasar por sus jardines, las partes circundante de las murallas, y por los patios internos.

Imágenes cortesía de ExtremeAmbient y Ramiro Sánchez-Crespo.